Por Lcda. Nellie Torres de Carella
Patóloga del Habla-Lenguaje y Directora de Fonemi Puerto Rico
“Mi hijo no habla…”, “No entiendo lo que quiere”, “Se frustra mucho cuando no lo comprendemos”, “No responde cuando lo llaman”, “No lo aceptan en la escuela”…
Estas frases no las leí en un libro, ni las escuché en una conferencia. Las escucho todos los días. Son las voces llenas de preocupación de madres, padres y cuidadores que me llaman o visitan buscando respuestas para sus hijos con autismo.
Y aunque cada niño es único, hay un punto en común en la mayoría de estas llamadas: la dificultad para comunicarse. No se trata solo de no hablar; es que muchos de estos niños no logran entender lo que escuchan. Y si no pueden entender, ¿cómo esperamos que respondan adecuadamente? ¿Cómo pueden aprender, jugar, o simplemente disfrutar de una conversación?
📈 Autismo y lenguaje: una preocupación real
El diagnóstico de autismo sigue en aumento. En Puerto Rico, ya sobrepasan los 9,600 estudiantes identificados con TEA en el sistema público, y sabemos que muchos otros aún no han sido identificados formalmente. Las estadísticas más recientes en EE. UU. apuntan a 1 de cada 36 niños. Pero más allá de los números, hay algo que escucho una y otra vez: “Lo que más me preocupa es que no puede comunicarse.”
La falta de lenguaje funcional afecta todos los aspectos de la vida de un niño con autismo: su aprendizaje, su conducta, sus relaciones sociales… y especialmente su inclusión. He escuchado historias dolorosas de niños que no pueden asistir a cumpleaños, a excursiones escolares o simplemente compartir con otros niños porque no pueden expresarse ni entender lo que sucede a su alrededor.
🔍 Procesamiento auditivo: el problema que casi nadie menciona
En muchas de estas evaluaciones, encontramos un patrón claro: los niños sí oyen, pero no procesan adecuadamente los sonidos del lenguaje. Esta condición se conoce como trastorno del procesamiento auditivo y es sumamente común en niños con autismo.
Los indicadores más frecuentes son:
- Se tapan los oídos con ciertos sonidos o se irritan con el ruido.
- Parecen no escuchar nada, incluso su propio nombre.
- Repiten lo que oyen (ecolalia) sin comprenderlo.
- No logran seguir instrucciones simples.
- Hacen ruidos constantes con la boca, o gritan sin razón aparente.
- Tienen un lenguaje robótico o sin inflexiones.
Estas señales son muy claras para nosotros como especialistas, pero para una familia pueden parecer un enigma. Y muchas veces, son malinterpretadas como mala conducta o falta de interés.
🎧 ¿Cómo los ayudamos? Re-entrenando el cerebro para escuchar
En Fonemi Puerto Rico, trabajamos con la metodología Tomatis y el sistema Talks Up, una terapia auditiva especializada que estimula el cerebro para que aprenda a procesar mejor los sonidos. Esto ayuda a que el niño:
- Entienda más lo que se le dice.
- Aumente su procesamiento sensorial general, disminuyendo conductas de auto estimulación.
- Se integre mejor en el salón de clases y otras actividades sociales.
- Reduzca conductas desafiantes.
Y aunque muchos niños con autismo logran desarrollar lenguaje oral con la intervención adecuada, otros no lo harán. Pero eso no significa que no puedan comunicarse. En esos casos, trabajamos sistemas de comunicación alterna y aumentativa, como el uso de intercambio de imágenes, tableros de comunicación o dispositivos electrónicos.
Lo importante es darles una herramienta que les permita expresar sus necesidades, emociones y pensamientos, y con eso, disminuir su frustración y abrir las puertas a la interacción social.
🏫 Porque hablar… también es pertenecer

Un niño que no se puede comunicar, no puede integrarse plenamente. El lenguaje —verbal o alternativo— es la base para aprender, para hacer amigos, para pedir ayuda, para decir “me gusta” o “me duele”. Por eso, trabajar la comunicación no es un lujo, es una necesidad para la inclusión real.
🤲 Acompañar con empatía
Cada llamada que recibo es una historia. Una preocupación. Una esperanza. Y detrás de cada niño, hay una familia que necesita ser escuchada, orientada y apoyada.En este mes de abril, y todos los días del año, recordamos que el autismo no limita el potencial, pero sí nos llama a actuar con empatía, ciencia y corazón. Porque cuando un niño comienza a escuchar el mundo de forma diferente, comienza también a abrir su voz al mundo.